¿Dónde debe dormir tu bebé los primeros meses?

Durante tu estancia en la maternidad, el bebé podía dormir a tu lado, en la habitación, y tú podías vigilarle en todo momento. Ahora que estás de vuelta en casa, se plantea la cuestión de las primeras noches de tu bebé: ¿en tu habitación o en la suya?

Los padres jóvenes suelen estar indecisos.

Aquí tienes algunas ideas que te ayudarán a decidir dónde dormir a tu bebé.

¿En la habitación de los padres o en la del bebé?

En el colecho hay dos corrientes de pensamiento, y los debates a veces pueden ser... acalorados.

Tú decides cuál prefieres.

Algunos padres deciden poner a su recién nacido en su habitación durante unos meses, mientras que otros prefieren ponerlo a dormir directamente en su habitación.

Solución nº 1 - El colecho, ¿la solución milagrosa?

Durante el embarazo, seguro que se te ha pasado por la cabeza la idea del colecho. Pero, ¿en qué consiste exactamente? Se trata de una pequeña cuna que se acopla a la cama de los padres. Colócala a ambos lados de la cama, en la cuna, para vigilar la respiración del bebé, darle el pecho fácilmente durante la noche (¡sin levantarte 6 veces cada noche!) y ayudarle a conciliar el sueño con facilidad.

Pero cuidado, el colecho no significa acostar al bebé en la misma cama que sus padres. Esto podría ser muy peligroso, con riesgo de asfixia o caída de la cama. Los bebés deben dormir en su propia cama.

Solución nº 2 - Una cuna independiente en el dormitorio del bebé

En este segundo caso, puedes optar por colocar en la cuna un vigilabebés o una pequeña cámara nocturna. Esto te permitirá vigilar constantemente a tu bebé y, al mismo tiempo, preservar la intimidad de la pareja. Los bebés duermen tanto de noche como de día, hasta las ocho semanas. Al principio, se despiertan varias veces por la noche: tienen hambre, necesitan que les tranquilicen, etc.

Cuanto más cerca esté tu hijo de ti, menos tendrás que hacer para calmarle. Si dejas que tu hijo duerma en una habitación separada, piensa en los deditos de tus pies: ¡evita todos los juguetes y muebles de camino a la cuna!

¿Por qué no probar una cuna con barrotes desde los primeros meses?

Los pediatras recomiendan optar por una cuna con barrotes desde el nacimiento. Este tipo de cuna es muy seguro, ya que no hay riesgo de asfixia si el niño rueda contra los lados de la cama. Además, puede ver lo que ocurre a su alrededor, lo que le ayuda a mantenerse despierto. Si has instalado una cuna en tu dormitorio, puedes vigilar a tu hijo desde tu propia cama.

Existen varios modelos y tamaños de cunas (ajustables, columpio, etc.). Puedes optar por un modelo pequeño para los primeros meses. Será más fácil moverla de una habitación a otra, y así podrás estar lo más cerca posible del bebé en todo momento del día.

Equipar la cuna de tu bebé

Tanto si has optado por una cuna clásica como por una hamaca multifuncional o un columpio, la regla sigue siendo la misma: no pongas nada en la cama de tu bebé aparte del colchón. Nada de trenzas alrededor del bebé para hacer un bonito nido, ni almohadas, ni peluches en la cuna/transat... Todos estos elementos son un riesgo para el niño. Podría enterrar la cara y tener dificultades para respirar. Tampoco debes utilizar una manta, porque los bebés no pueden regular su temperatura. Podrían calentarse demasiado o asfixiarse debajo.

¿Y los pañales?

El envolvimiento es una técnica adoptada cada vez por más padres. Consiste en envolver al bebé en una manta. Se limitan los movimientos del bebé, recordándole la seguridad que sentía en el vientre de su madre. Esto hace que el bebé se sienta más tranquilo y duerma mejor.

Utiliza un tejido ligero y no aprietes demasiado la manta. Debes poder pasar una mano entre el pañal y el cuerpo del bebé. Asegúrate también de que el bebé pueda mover las piernas dentro de la manta.

Por último, si utilizas pañales, prevé largas sesiones de juego y balbuceo en total libertad o en un columpio. El movimiento es muy importante para el desarrollo del bebé. Necesita poder practicar a tocarse los pies, agarrarse el pelo... para desarrollar sus músculos y aprender a desplazarse.

share Compartir